A veinte años de la crisis argentina del 2001

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José Luis Bonifacio
Verónica Trpin

Resumen

Diciembre de 2001 se ha constituido en un hito de la historia argentina. Representó una colosal crisis económica, política y social. Al grito de “Que se vayan todos”, la ciudadanía expresó su hartazgo por las políticas neoliberales implementadas en los noventa y que transformaron de raíz la estructura social argentina. La pobreza, la desocupación, la falta de tierra y vivienda, la destrucción de los sistemas de salud, educación y seguridad social evidenciaron una desigualdad que en veinte años no pudo ser saldada.

Entre el 2001 y el inicio de la pandemia mundial del COVID-19, quedaron al descubierto las deudas sociales pendientes y el reconocimiento de que la crisis económica y social hoy es tan profunda como la acontecida hace veinte años. El período propuesto en este dossier está inscripto, en sus extremos, en estas dos inmensas crisis. Por ello, invitamos a investigadoras e investigadores sociales a presentar estudios sobre las formas de ejercicio de la ciudadanía, la movilización y los conflictos sociales ocurridos en estos veinte años. Estas temáticas que atraviesan la agenda de investigación de proyectos, programas y redes de investigación requieren espacios en los que puedan desarrollarse y presentar sus hallazgos y resultados.

La Revista En(Clave) Comahue y el Instituto Patagónico de Estudios de Humanidades y Ciencias Sociales (IPEHCS) esperan colaborar con la generación de estos espacios y aspiran a que este dossier contribuya a realizar un balance de un período que dejó huellas indelebles en la sociedad argentina. La crisis del año 2001 representó una gran conmoción para el campo de las ciencias sociales argentinas. La crisis del modelo neoliberal que estalló aquel año también significó una importante fractura en los modos en que se vinculaba la ciudadanía con la vida política. La relación entre crisis y emergencia de nuevas prácticas políticas dieron impulso a renovadas formas de investigación y, con ella, se forjó una nueva generación de intelectuales que aunaron compromiso político con intelectual.

A veinte años de estos acontecimientos nos enfrentamos a otra crisis colosal. A los problemas sociales no resueltos, debemos sumarle el colapso ecológico que ya llegó. Y la crisis del mundo del trabajo produce, de manera constante y sistemática, una creciente desigualdad social en todo el planeta. Las temáticas de investigación de ayer y hoy son reformuladas por una nueva generación intelectual feminista, crítica al extractivismo y cada vez más consciente de la necesidad de forjar otro mundo posible.

Durante este período fuimos testigos de enormes cambios a partir de las luchas sociales de las clases y sectores históricamente subalternizados. El surgimiento de movimientos sociales de nuevo tipo, pero también los cambios en la cultura, la política, la sociedad y la economía, expresan que estamos en un tiempo convulsionado que es necesario comprender desde las Ciencias Sociales.

Las contribuciones recibidas para este número especial exponen un abanico de abordajes y perspectivas interdisciplinares. Estas se ven nutridas por estudios situados en la mediana duración, abarcando transformaciones nacionales y regionales acontecidas durante dos décadas, y por análisis focalizados en el norte de la Patagonia durante la crisis del 2001.

Algunas categorías que emergieron como foco de indagación para los estudios sociales desde el 2001 son recuperadas por las autoras y los autores para pensar los acontecimientos vivenciados en esos meses durante la crisis que recorrió el país. Sin embargo, la vigencia de conceptos como movimientos sociales y populares, piqueteros, conflictividad, cultura de protesta, activismo, entre otros, que circulan en estos artículos, habilitan una reflexión sobre la riqueza del campo de estudios que se expandió en la Argentina al calor de las transformaciones en la arena de las disputas políticas.

El artículo de Mariano Féliz, titulado “¿Veinte años no es nada? Neodesarrollismo, movimientos populares y nueva forma estatal en Argentina”, nos introduce en el agotamiento de las políticas neoliberales evidenciadas en la conflictividad del 2001 y en la consolidación de un nuevo patrón de acumulación en el capitalismo dependiente argentino, caracterizado por una base neodesarrollista y extractivista. Cabe destacar el acento que indica el autor sobre la canalización ejercida por el Estado de demandas de los movimientos populares, consolidando un conjunto de políticas sociales y laborales que han conseguido integrar a las fracciones más importantes del movimiento sindical y social.

En esta línea, las investigadoras Carolina Mamblona y Jorgelina Matusevicius, en el texto “Política social post 2001. Integración y disciplinamiento de la acción política autónoma del movimiento de trabajadores desocupades”, posan su análisis en las estrategias de la política social estatal para dar respuestas a la lucha de los movimientos de trabajadoras desocupadas y trabajadores desocupados iniciada en 2001. Consideran que dichas políticas se enmarcan en la integración o asimilación de una parte del movimiento al aparato del Estado. Las autoras destacan que luego de 20 años, la dinámica asamblearia para la toma de decisiones, los cortes de ruta, la apuesta a la acción directa, las redes y alianzas sociales con otros sectores persisten como modalidades de lucha, al tiempo que las organizaciones territoriales son desafiadas en la incorporación de la burocracia, propia de la acción estatal, en su propia organización colectiva interna.

Fernando Aiziczon pone su mirada en Neuquén y desarrolla la hipótesis de que, en la provincia, durante el final de la década de los 90 y el comienzo del nuevo siglo, se produjo un cambio en el campo militante. La experiencia de los trabajadores ceramistas de la fábrica Zanón actuó, en medio de otros actores tradicionales, como un fenómeno de relevo de la generación militante anterior, agregando nuevas formas, materiales y sentidos que revitalizaron una tradición de protestas y movilizaciones sociales existente desde años atrás. Como resultado de estos acontecimientos, esa tradición de lucha es renovada con nuevos significados. Aizczon, con su larga trayectoria en estudios sobre Neuquén, nos sumerge en la compleja dinámica de actores, grupos y organizaciones sociales que nos permiten comprender por qué Neuquén es un territorio de constantes y renovadas luchas sociales.

Julia Burton, podríamos decir que casi a manera de regalo y homenaje, con el artículo “La Revuelta a veinte años de la revuelta. Afectos, alianzas y pedagogías en el activismo feminista neuquino”, nos cuenta que esa colectiva es la primera organización feminista de Neuquén en cumplir veinte años ininterrumpidos de actividad. Su foco de interés es la producción de conocimiento y la teoría feminista, pero también se destaca su afán de intervenir en política e irrumpir en el espacio público y cotidiano. Nos propone analizar críticamente de qué manera la trayectoria activista de esta organización fue construyendo un modo singular y situado de activismo político feminista asentado en tres grandes dimensiones: pedagogía, alianzas y afectos.

El análisis de la provincia de Río Negro también esta presente en el Dossier. Franco Emiliano Gutiérrez y Fabiana Marcela Ertola, en el artículo titulado: “La crisis de 2001 en Río Negro. Protestas, ´voto bronca´ y renuncias comunales”, analizan el período que comprende desde las elecciones de octubre de 2001 hasta el recrudecimiento de la conflictividad sociopolítica provincial durante enero y febrero de 2002. A partir de la interrogación sobre las formas en que la crisis afectó a la ciudadanía, buscan reconstruir el proceso de activación de la política “en las urnas” y “en las calles” desde las condiciones que ofrece la “política institucionalizada” rionegrina.

Finalmente, Mariana Cané Pastorutti, en el artículo ““Quiero ser un servidor”. El dispositivo de legitimación del liderazgo de Eduardo Duhalde como presidente provisional (Argentina, 2002)”, presenta un análisis del primer período post-2001, liderado por el presidente provisional Duhalde. La autora nos sumerge en los elementos discursivos que configuraron su consolidación como mandatario en momentos caracterizados por una crisis de legitimidad de la palabra política.

Creemos que estos artículos ofrecen contribuciones y aportes que son parte de una gran agenda de investigación que deben seguir desarrollando las ciencias sociales. La recuperación de las luchas sociales del año 2001 no ha terminado, porque hoy los movimientos sociopolíticos han legado sus repertorios de acción colectiva y sus historias merecen quedar registradas. Quizá las siguientes décadas sigan siendo terribles y grises. Puede ser, pero puede que no lo sean. Quizás todo cambie. Si eso sucede tal vez nuestros esfuerzos desde la investigación hayan contribuido a la construcción de otro mundo posible. 

 

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Cómo citar
Bonifacio, J. L., & Trpin, V. (2021). A veinte años de la crisis argentina del 2001. (En)clave Comahue. Revista Patagónica De Estudios Sociales, (27), 1–5. Recuperado a partir de http://170.210.83.53/index.php/revistadelafacultad/article/view/3516
Sección
Dossier: A veinte años de la crisis argentina del 2001